DEJANDO MEMORIA Y VIDA EN ESTE LUGAR

21 de enero de 2010

¿Qué se hace cuando el insomnio llama a la puerta?

Muchas veces me he preguntado por qué no puedo dormir durante la noche, mientras intento conciliar el sueño construyo miles de historias para darme una respuesta a mí misma, para después pensarla y repensarla hasta que llega ese punto de la noche donde caigo en los brazos de Morfeo y me duermo rendida. Hoy, mi teoría cambió, pero bueno, no fue precisamente hoy, más bien, este pensamiento ya lo venía trabajando desde hace algunas noches atrás, solo que no lograba consolidarlo por la gran ilusión que siempre da el que un milagro ocurra de repente y al fin, llegue ese halo anhelado que es el sueño. Durante mis insomnios, he hecho de todo, leer –por supuesto-, he organizado mi plan de trabajo para el día siguiente, y hasta he resuelto asuntos sentimentales mientras intento conciliar el sueño. He fumado, y bebido vino, he improvisado una cama en otro lado de la casa, -aunque me parece patético- he prendido la tele y he intentado ver películas. En una ocasión, terminé bañándome a la una de la mañana. Pero bueno, decía, hoy fue distinto, hoy, comencé a preguntarme cuántas personas estarán pegadas a su computadora, ó a un libro, ó a un cuaderno tratando de escribir algo, tratando de encontrar algo que siempre se han preguntado (igual que yo pero ellos/as no por el insomnio), ese pensamiento hizo que en automático dejara las cobijas, las deducciones y acertijos para venirme a escribir algo en mi computadora y heme aquí. Hoy, la respuesta a mi insomnio fue que seguramente me está llamando el muso inspirador para ponerme a escribir, y que lo mismo le sucede a los grandes escritores de todas las épocas, la musa o el muso, los despierta por ahí de la una de la mañana sin tener más remedio que levantarse y ponerse a escribir, porque de lo contrario, su castigo será no conciliar el sueño y quedarse despiertos hasta “esa hora maldita” en la que llega inesperadamente una sensación de sueño profundo, un relajamiento total del cuerpo, una sensación casi infantil de despreocupación que permite iniciar el viaje hacia el primer bloque de sueños. Es una hora en la que, si la baba se escurre, no tiene la menor importancia, sólo, existe la sensación de entrega a dormir. Esa hora, son las seis de la mañana, momento en que comienza a amanecer y los pajaritos alegres comienzan a cantar muy cerca de la ventana de uno, y el sol comienza a hacer su aparición, los vecinos abren y cierran puertas, prenden su carro, el gallo canta, los perros ladran, el camión del gas pasa religiosamente, (a veces el camión de la basura) y para colmo, suena la maldita alarma, y yo con los ojos pegados sin poderlos abrir. ¡Ese es el tormento de los que padecemos insomnio! Pero bueno, como decía, hoy no me siento sola en esa lucha contra el sueño porque quise pensar en que alguien por ahí en las profundidades de esta ciudad hay alguien sentado, pensando, leyendo, escribiendo, y seguramente lo que menos quiere es dormir, al contario, quisiera que la noche fuera eterna para poder escribir y leer a sus anchas sin la necesidad de incorporarse a las tareas de la vida diaria y que exige el día. ¿Por qué se hizo la noche para dormir? ¿A quién se le ocurrió? si es el momento más propicio para escribir, y reflexionar sobre nosotros mismos, algunos median, bueno, de hecho yo he meditado durante la noche y es la hora en la que se sienten todos los cambios de temperatura, por ejemplo justo a las 12 de la noche, he sentido que baja, y regularme los perros ladran (uuyyy), luego la temperatura se regula, y a las seis de la mañana vuelve a ocurrir lo mismo. Bueno, estas son las reflexiones de alguien que padece insomnio, hoy me dio por escribir, no quisiera pensar estar aquí mañana, prefiero estar plácidamente dormida en mi cama, aunque si el muso inspirador me vuelve a llamar no tendré más remedio que levantarme y ponerme a escribir. Por ahora, me voy a navegar por las profundidades de internet y me iré a la cama, justo antes de que los pajaritos comiencen a cantar.

28 de diciembre de 2009

Regalos para el alma.

Dicen algunos maestros budistas que el alma es la conciencia con la que vivimos día a día sólo que la mantenemos constantemente congelada en nosotros mismos, por las perturbaciones de la vida, el río inmenso de actividades y necesidades en los que siempre estamos inmersos sin reparar un solo día, un minuto, un segundo en saber cómo actúa nuestra conciencia espiritual. Quizás ésta nos grita, nos habla a través la famosa intuición, pero siempre es mejor entretenerla con cualquier deseo que nuestra mente nos ponga enfrente. No es fácil tener vida de renuncia. No es fácil vivir sin deseos, siempre estamos pensando qué hacer, a dónde ir o qué comprar, hay quienes dicen que hay que buscar el punto medio, después de todo no sólo somos espíritu también hay una materia que complacer y la vida tiene muchas delicias que no podemos ignorar. Escribo esto porque en Navidad siempre me entra un sentimiento de desesperación que nunca he podido compartir con nadie, creo que ese sentir viene de un hartazgo de ver cómo la gente entra en pánico por comprar cosas y cosas, cumplir deseos y más deseos, se cae en la desesperación por querer complacer a algún familiar o amigo con el réglalo que no encuentra ni en el mercado de la merced, menos en tepito. La gente va y viene, si tomáramos un video encima de un centro comercial, veríamos como la gente anda como hormiguitas de un lado a otro, saliendo y entrando de una tienda a otra, buscando, tronándose los dedos porque se está gastando el aguinaldo, pero no importa ésta navidad hay que comprar, hay que estrenar. Es por eso que me angustio, porque constantemente tengo una lucha entre continuar con ésta cultura heredada y seguir mis propias convicciones ¿hasta dónde sí y hasta donde no? ¿Hasta dónde entrar en la dinámica del pánico y hasta donde decir “hasta aquí”? ¿Dónde está el punto medio? Los regalos para el alma no los compramos, no hay un centro comercial que los aglutine, nadie puede comprar 100g de compasión, 1 kilo de conciencia y 4 kilos de salud mental, cómo podemos obtener todo esto que igualmente son regalos “decembrinos” para nosotros mismos y los demás. Por eso me he volcado hacia la celebración del año nuevo –que aunque viene de una costumbre occidental- lo tomo como una oportunidad de dar inicio a una carrera por el trabajo con la conciencia, por la búsqueda entre el equilibrio de lo que hemos heredado y construido culturalmente y lo que nuestras propias conciencias o seres desean sin violentar ninguna parte. El año nuevo para mí significa la oportunidad de dar inicio a cosas creativas, planes –realizables-, la oportunidad de visitar un lugar energético –en México hay miles- y pedir porque el próximo año tenga el valor de ser cada día más libre de deseos y apegos, y más capaz de conocer qué es la compasión –tan difícil de comprender para mí-. En fin, tratar de darle más regalitos al alma para hacernos seres humanos con valor, consientes y respetuosos de la vida. Seguramente el año nuevo la pasaré festejando cerca de un lugar sagrado, pensativa, y agentando las cosas que tengo pendientes por hacer. Feliz año nuevo para todos!

14 de diciembre de 2009

Mujer sabia
Una mujer sabia es la que sabe ver:
Ver que su vida día a día tiene una enseñanza para ella.
Ver que las plantas que riega por la mañana le hablan y le dan un consejo al oído.
Ver que su historia de vida le abre conciencia en cada episodio.
Una mujer sabia necesita leer, escribir, pensar, meditar, reflexionar, analizar, ser….
No sé es sabia, sólo leyendo, sólo meditando, sólo analizando, se es sabia cuando la vida se hace compleja, diversa, con varios caminos al mismo tiempo que llevan a uno sólo.
Una mujer sabia está cerca de una leona que cuida, asecha, mira, es fuerte y sensible al mismo tiempo.
Una mujer sabia es vida, es fuerza, es coraje, energía, amor, compasión.
Por esto que ahora descubro, simplemente me enamoro cada día más de la vida.

12 de septiembre de 2009

Esperando al psiquiatra.
Mientras Roberta permanecía sentada en la sala de espera que está afuera de los consultorios del hospital psiquiátrico, su hermana Sara deambulaba por los pasillos tratando de hacerle plática a cuanta persona cruzara siquiera la mirada con la de ella. Fuerte, robusta y hasta con chapetes Sara iba de un lugar a otro sin parar, a cada persona que lograba entretener con su plática le contaba una historia distinta, pero todas verdaderas. Sus gesticulaciones faciales no hacían pensar otra cosa pues pelaba los ojos de tal forma que el sentimiento le salía por ellos, sus labios se apretaban y se estiraban exageradamente mientras contaba la historia de que el novio de su sobrina se la había robado.
En la banca azul un poco zafada Roberta esperaba al médico que por fin atendería a su hermana, con rostro cansado, apagado y una postura encorvada, sólo observaba como su hermana iba de un lado a otro, de un lado a otro, y una vez más. Roberta había llevado a su hermana Sara al hospital porque había recaído de su tratamiento siquiátrico, la forma en cómo constató este hecho fue la desaparición durante la noche de ésta. Con el pretexto de buscar a su sobrina Sara pasó deambulando toda la noche buscándola como una loca sin rumbo, sin siquiera dignidad.
Ya pasaba un paciente y otro a los cubículos de los médicos, cada uno con su propia afección, algunos creen vivir en la época de los ochenta colgándose aretes y vistiendo con pantalones ajustados. Seguramente verían como extraños a aquellos que usan un pantalón recto y un corte de cabello nada parecido a la época en la que ellos viven. Otros, tienen el complejo de Michael Jackson no permiten que se les vea a la cara por ser juzgados por su fealdad o las marcas de alguna invención que ellos mismos colocaron en su rostros. Y otras, apenas pueden controlar los impulsos que su propios cuerpos realizan mecánicamente sin el poder de controlarlos. Sólo Sara socializa y camina de un lado a otro, de un lado a otro sin fin, sólo esperando entrar con su médico que le dará la dosis exacta para que ella evite pasar las noches fuera de su casa, y olvidarse de la fijación que le causa que el novio de su sobrina se la haya robado.
La horas pasan largas para Roberta, con su tic nervioso que pasa de su mejilla al ojo, se sienta a platicar con Leonora, casi sin quedarle de otra, comienza a platicarle las hazañas que día a día realiza su hermana como parte de su “terrible enfermedad”. Mientras Leonora trata de darle consejos y recomendaciones que ella misma lleva a cabo con su hermano utilizando repetidamente las frases “mira hazle así con tu hermana” , “no le hagas caso cuando te diga …”, “yo le hago así con mi hermano y no me gana”… mil recomendaciones le daba Leonora a Roberta, pero ésta sumergida en sus nervios, su tic y su figura casi desdibujada frente a su hermana, simplemente no podía escuchar aunque ella lo deseara.

Cada que Sara tenía la oportunidad de topar con la vista de su hermana le exigía:

- ¡Roberta! ¡Roberta! ¡Cómprame un chocolate y una coca!
- No te voy a comprar nada, todo lo que te compro terminas regalándolo, no tengo dinero para comprarte nada más.
- Anda Roberta cómprame un chocolate y una coca, ándale, por favor.
- No tengo dinero. No.
- Bueno, no me compres el chocolate ni la coca, cómprame una paleta de un peso.
- No tengo un peso.
- Ándale una paleta, sí tienes un peso por ¡favor, por favor! Si no me lo compras me voy a salir.

Las palabras condicionantes de Sara hacia Roberta surtieron un efecto casi de adrenalina por sus venas, inmediatamente se levantó y siguió de tras a su hermana con el temor de que ésta se saliera del hospital y se echara a correr hasta perder la oportunidad de ser atendida por un médico, que al fin, le diera un somnífero que mantuviera quieta a su hermana y le evitara tantas penas y desgaste.

- ¡No te salgas Sara!
- ¡Sí me salgo! !! Cómprame una paleta de un peso!!
- Estoy harta. Semejante mujer cuarentona pidiendo dulces y chocolates. (Roberta balbuceaba mientras se pasa las manos por el cabello, estirando la piel de su cara. Adivino que casi estaba al borde del llanto).
Leonora al ver la escena quiso contener a Roberta deteniéndola para que no siguiera los caprichos de su hermana: la robusta, la regocijante la “enferma”. Roberta intentó entretenerse con los consejos y recomendaciones de Leonora mientras su cuerpo le exigía tomar del brazo a su hermana y de manera histérica casi enloquecida detenerla y sentarla en las bancas azules de la sala de espera de una vez por todas. Eso pensaba Roberta mientras Sara la veía de reojo con una actitud retadora que le decía “mira cómo hago lo que se me da la chingada gana porque … estoy enferma hermana”. Leonora no se contuvo y con un grito estremecedor en el que todos en la sala de espera se quedaron perplejos y sin aliento lanzó un alarido que rezaba:

¡ERES LA HERMANA MÁS INJUSTA Y CIEGA QUE HAY EN EL MUNDO!

Por ahí se escuchó un médico que gritó el nombre ¡Sara Mendoza, Sara Mendoza! Así fue como Roberta reaccionó y apresurada jaló a su hermana del brazo para dirigirla hacia el consultorio del médico. Mientras pasaba apresurada frente a Leonora cruzaron la mirada, Roberta le regaló una sonrisa como si hubieran intercambiado alguna clave secreta que sólo ellas conocían, y de inmediato cambió la vista hacia su objetivo: el consultorio médico.

3 de julio de 2009

Hay veces en que no queda más remedio que escribir

Séptimo piso-Mujeres
Caminaba con una lentitud casi analgésica a lo largo del piso mientras veía hacia afuera, entre barrotes que cortaban la vista hacia el jardín y pensaba…. ¿qué hago yo aquí? ¿Por qué la vida me ha traído hasta aquí?, no hubo respuestas, nunca las han habido, sólo ha ocurrido, sólo he estado encerrada por casi tres meses en un lugar donde solo veo los cuadros de las paredes y enfermeras dopándome con un vasito lleno de pastillas que de todos modos no me ayudan a olvidar nada… nada, que por cierto, nada que no quiero olvidar.
Todo eso pensaba Irene mientras veía hacia el jardín desde el piso 7º -mujeres, la vista casi se le borraba del sueño, y es que pareciera que la vida ahí se convierte en algo menos que un sueño aletargado que no tiene fin hasta que una visita llega y toca la puerta del pabellón y le pregunta ¿cómo te ha ido, comes bien, cómo te has sentido?
Irene nunca sabía qué contestar a esas preguntas, ella solo tenía una idea en la mente, solo una idea rigiendo su vida, no había más, la vida se redujo a su idea que casi se convirtió en una convicción, un valor, así es la vida y así me quedo. Así es que cuando llegaba su hija a visitarla hacía un esfuerzo exponencial por poder complacerla y contestarle tal y como contestaría una persona “normal” “me siento bien, si, estoy comiendo bien, ¡ah! Y también me ha ido bien”. Pero en las profundidades de su mente sólo había una sola respuesta para todo, solo sus labios y una pequeña voz débil era la que trataba de adaptarse al mundo exterior que la rodeaba.
“¿Qué hago aquí? ¿Por qué me trajeron?” Irene, segura de sus convicciones y certezas de pensamiento consideraba absurdo estar en un psiquiátrico mientras la vida allá afuera se movía y seguía su curso “Qué hago aquí, quién me trajo, por qué” “Yo no estoy loca, sólo hay alguien que me habla y me dice lo que tengo que hacer, por favor ¡que nadie piense que estoy loca!”. Entre enfermeras y familiares le daban calma diciéndole: “No Irene usted no está loca, simplemente tiene creencias diferentes a las del resto de la gente, pero no está loca, ande, tome sus medicinas”.
Irene, mientras tomaba dócilmente sus medicinas sólo pensaba, mientras veía el jardín que para ella representaba una inmensidad, en lo extraño y absurdo que aquella voz en su cabeza se había convertido, no obstante, tan real, tan viva, tan regidora de sus actos, pero ¿Qué había de malo en escucharla? ¿Qué había de malo en escuchar a alguien más? …. Continuó tomando su medicina y luego casi desvaneciéndose se echó a dormir.

Hay veces en que no queda más remedio que escribir.

26 de enero de 2009


Ayer me di cuenta que no había sido nada. Me di cuenta, mientras hablaba sobre mi pasado, que no era más que el presente que vivía. Sentí un vacío enorme al referirme sobre lo que fui, me di cuenta que mis argumentos se desvanecían provocando al engaño más que a la verdad. Mientras mi voz salía de mis labios mi conciencia escuchaba, me di cuenta que no había más que decir del pasado porque yo ya no era aquella persona a la que había intentado narrar por etapas y episodios de vida. Me pregunté a mi misma ¿qué caso tenía estar hablando de algo que ya no me provocaba sino sólo un recuerdo lejano? Me di cuenta que aquel instante no fue sino el sonido de mi conciencia recordándome que no había nada más maravilloso que vivir el presente, y no el pasado ... y menos hablar del futuro, pues aún no conozco la historia.

3 de enero de 2009

Y nos quedamos solos, tan solos, que no quedó más remedio que amarnos.

La diversidad.

No encuentro nada más apetecible en éste mundo que vivir en la diversidad. No sé en qué momento de mi vida apareció la necesidad de vivir en la multiplicidad humana. Me impresiona ir al país vecino y sentir cerca de mí personas de diferentes partes del mundo, me hace reflexionar profundamente. Pienso por ejemplo cuántas cosas hemos inventado los seres humanos para ser distintos y paradójicamente terminamos siendo tan iguales. La religión por ejemplo suele ser un tema sumamente controvertido muchos preferimos darle la vuelta a estos temas por la polémica que levanta y a final de cuentas terminamos atados a nuestros propios principios y creyendo que lo que dijo el otro es un grave error, o simplemente hacemos juicios de valor sobre creencias que no se parecen a las nuestras. A pesar de las grandes diferencias de credos el punto de coincidencia humano está en la necesidad de tener fe, creer que hay vida más allá de un cuerpo material hay algo más allá de la vida terrenal, eso lo piensan en casi cualquier cultura, existe una necesidad por reafirmar la existencia humana independientemente del cuerpo físico o de la realidad que ahora estamos viviendo tu y yo, aquí. Esto me hace pensar entonces, que en las entrañas de la humanidad siempre han existido fuerzas, energías que a veces llamamos dioses con nombres diversos que están presentes en nuestras vidas, quizás sea el mundo espiritual que hace común a toda la humanidad. Vista así quizás desde su esencia común, la humanidad se presenta como un mosaico de pensamientos, creencias, doctrinas, estilos de vida, filosofías de vida que la han hecho tan diversa que finalmente lo que me provoca decir es que es una humanidad creativa, que la creatividad del ser humano es tan infinita que ha hecho de un principio “natural” un monumento a la diversidad cultural. Es por eso que me estremecen los países donde su diversidad se siente a flor de piel, me estremece viajar y poder probar comida de todo el mundo en un mismo sitio, por cierto, dicen que sólo probando la comida de cada lugar es como se conoce su cultura. Por alguna razón amo la comida tailandesa es una de mis favoritas, así como la comida de la India los sabores tan fuertes se equiparan a las sensaciones que los mexicanos experimentamos cuando comemos mole altamente condimentado y con distintos sabores en el paladar al mismo tiempo, salado, dulce, picoso un poco irritante pero delicioso, sobre todo el mole negro, es el mejor. Por otro lado, la comida japonesa y la coreana me han hecho sentir la pleitesía del servicio, del orden, de lo delicado, de lo ceremonioso, de las cosas sencillas, de los sabores neutros –claro para el paladar de una mexicana-, no obstante deliciosos, incluyendo el pescado crudo. Son los sabores que han impactado mi paladar, no hablo mucho más de otras comidas como la italiana que es deliciosa o la árabe no quisiera pecar de pretenciosa gourmet porque en realidad de cocina se nada o casi nada pero me gusta dar bocados y abstraerme para respirar el lugar de origen de ese sabor, me gusta pensar en dónde nació ésta combinación de sabores, quién la habrá creado, me gusta pensar que las personas huelen como huele su comida, ve gusta viajar pues, a través del paladar. Y, no solamente la comida es la expresión más grande de una cultura, también lo es el roce con las personas en diferentes espacios, es el roce con las personas lo que me vuelve a recordar lo parecidos que somos (aunque Cliffort Geertz haya dicho que un guiño del ojo significa cosas diferentes dependiendo de cada cultura), la calidad humana puede respirarse en cualquier contexto así como las ansias de poder. Y es que nadie puede negar que existen principios de corrosión y de crecimiento parecidos y paralelos en la humanidad por eso es de esperarse que en muchas partes del mundo existan mentes que creen tener la razón en términos culturales y hayan iniciado la guerra campal contra la diversidad, México ha sido uno de esos tantos países, por fortuna parece que aunque haya guerras anti creatividad humana ésta es uno de los motores del mundo y de la vida. La creatividad es como una gran raíz que cada que alguien pretende cortarla lo único que ocasiona es hacerla crecer más. Por tanto, la convivencia de la humanidad ha sido ciertamente complicada y me atrevería a decir mucho más en los contextos macro políticos que en la vida micro social, (un gran descubrimiento en mi vida ha sido poder coincidir más con mujeres japonesas que alemanas por ejemplo; culturalmente distantes, aparentemente). El roce cotidiano, las formas, el trato, lo que sientes y lo que siento cuando estamos conviviendo en un solo lugar es lo que creo que despierta la esencia de las culturas, en éste trato humano es donde volvemos a coincidir y claro, es donde podemos vernos tan distintos también, esto depende de la lente que cada quien se ponga.
Todo esto para platicarles que mi Navidad fue “exótica” cené comida de la India en compañía de mi pequeña familia (pero muy amorosa) nos dimos un banquetazo exótico, altamente llenador, probamos sabores salados, dulces, agridulces, todos hicimos caras distintas a los sabores, Isabella dijo que ella quería tostadas de las que saben buenas (o sea totopos de tortillas de maíz y no tostadas hechas con granos molidos como las que nos sirvieron durante la cena), le explicamos que lo que comía provenía de otro país distinto al nuestro, que tenía que saber distinto, pero claro a sus tres años eso no le importa tanto como a la tía que ahora escribe en este blog, la comida “exótica” será para después quizás luego, cuando Isabella se apropie primero de la cultura que la ha visto nacer.
Para desear buena vida, salud y paz algunos suelen decir feliz Navidad mientras otros prefieren decir feliz nacimiento de Buda, a mi me gusta decir espero que todos, en cualquier momento de nuestras vidas, nos regalemos instantes para hacer conciencia de las cosas que nos provocan placer en éste mundo, para después practicarlas.

10 de diciembre de 2008

¿Será que la vida son solo momentos?

Ayer fui a la casa de una amiga –que por cierto- se convirtió en amiga en apenas unos meses por su sensibilidad y transparencia con la que se mueve en la vida. Es una persona que pasa por un momento crucial pues está saliendo avante de una enfermedad complicada. Mientras yo llegué a su casa con mis prisas de siempre y tratando de organizar ideas, pues ambas trabajamos juntas en un proyecto en común -muy interesante por cierto- ella sólo me veía con una mirada casi burlona y me decía “ni te preocupes” “no te tomes la vida tan enserio mujer”, quise relajarme en cuanto ella me dijo eso, la vi tan serena en su actitud que pensé que mis preocupaciones no valían la pena, sin embargo, no logré soltar el cuerpo del todo y ahora les cuento por qué.
En la ciudad en la que vivo, las cosas cada vez se ponen más agresivas una vez que cae la noche la ciudad se convierte para mí en una jungla pantanosa. ¿Cómo narrar esto?: salgo de mi trabajo y la noche ha caído en la ciudad, a penas son las cinco de la tarde y pareciera que la oscuridad se roba la esperanza de alargar la jornada diaria de la vida, no más sol invita a encerrarse en casa, platicar en la intimidad del hogar mientras se toma un té o algo calientito a propósito del frío de invierno. Ayer fue la excepción, tuve que dejar aquel refugio para ver a mi amiga con quien tenía que arreglar algunos pendientes. Esto significó tener que cruzar la ciudad de noche; entre ambulancias con sirenas, comandos, a veces de camionetas negras sin placas y otras de soldados empuñando armas en plena ciudad, el estar expuesto al estallido de una balacera y todos los relatos de violencia que cada vez se hacen más comunes en ésta ciudad, me han llenado de una sensación de inseguridad y mucha desesperanza.
Hoy, en cualquier oportunidad, la gente trata de desmenuzar el problema de la violencia y el narcotráfico en las ciudades fronterizas, ahora resulta que todos somos expertos en cárteles de drogas y estrategias de seguridad, y es que cada vez los problemas ajenos que deben ser resueltos en otras instancias toman espacio en nuestras vidas cotidianas a una gran velocidad. Explicar cómo se vive Tijuana ahora es casi imposible, habría que estar aquí. De estereotipo del narcotráfico y la pistola hemos pasado a la vida cotidiana, a la vida privada de cada persona, el sonido de los balazos que todo mundo esperanzadamente piensa confundir con cohetes cada vez se hace más común entre nosotros.
Ayer mientras transitaba en las calles de Tijuana, veía a mí alrededor las luces navideñas y los espacios recreativos que se han abierto, pensaba que me gustaría salir a caminar con toda la paciencia del mundo por la calle sin importar si el sol ya se había metido. Sentí gran desaliento de no poder sentirme libre.
Cuando llegué por fin a la casa de mi amiga, me recibió con una sonrisa y un abrazo, ella mientras se apoyaba en su bastón me invitaba a pasar a su casa calientita que ahora presumía un arbolito de navidad con sus luces prendidas. Yo nerviosa sacaba papeles que tenía que entregarle, y entre mis explicaciones rebuscadas y revueltas por la prisa de querer regresarme a mi casa y estar tranquila, o por el estrés de estar pensando en que cualquier momento pasa algo desagradable, me hacía bolas con mis propias palabras. Alejandra estalló en risa por ver cómo me tomo “tan enserio la vida”. En ese momento pensé, debo de calmarme, ahora estoy frente a una persona que si hay algo que ha superado es el miedo a perder la vida y ahora la vive y se sorprende de cada cosa que se cruza en su camino como si fuera siempre la primera vez que lo ve, que lo percibe, su experiencia de vida le ha agudizado su capacidad casi inocente de sorprenderse de cada cosa que contempla. Pensé también que la vida se construye de momentos, de escuchar palabras dulces de una amiga, de tomarse un café calientito, de escuchar una buena rolita, de tener una plática con alguien agradable, de sentirse a gusto en un instante y de instantes construir la vida. Esto me hizo recordar todos los personajes de mi vida, la gente que le ha dado sentido y destino a cada uno de mis momentos, y cuánto he aprendido de muchos de ellos, y cuánto me han servido las experiencias que he vivido con ellos para poder seguir viviendo hasta el día de hoy. No quise escribir sobre el terror de vivir entre la amenaza cotidiana de vivir en una ciudad insegura, quise mejor, recordar que los que aún defendemos el principio de la vida tenemos esos pequeños instantes que nos motivan a seguir caminando.

11 de noviembre de 2008

Quédate.

Eternidad que no vengas tú y me atrapes.
Si apenas siento tu sollozo entre mis muslos.
Y éste miedo sella como el camino cotidiano.

Que no venga ni se acerque la ausencia de ti.
Que no me gane el llanto incontenible.
Que no se agrie la garganta de tanto esperarte.
Que eso nunca me pase a mí.

Que las noches sigan siendo el manjar de los días.
Y tu calor se acurruque con el mío.
Y el calor de la cama medicina diaria.

Que el cuerpo no diga nada.
Y que se enrede con el mío para gritarme.
Y que siempre con o sin él, estemos juntos.
Que se quede, como líquido indispensable.

5 de noviembre de 2008

Tijuana [¿NO?]

Disculpen ustedes si lo que voy a escribir suena trillado. Al momento de escribir esto me convertiré en una relatora trillada, pero como seguramente todos aquellos que han escrito una experiencia así necesitaban hacerlo para explicárselo al menos frente al monitor que exhibe mi desazón, es preferible convertirse en una trillada más que tragarse la emoción.
Hace unos cuantos minutos me encontraba en la zona del río, quienes vivimos en Tijuana identificamos perfectamente bien ésta zona, es una zona comercial y sumamente transitada, los chilangos imagínense Reforma cuando hablo de ésta zona. Mientras platicaba con dos personas sobre los percances de mi auto chocado –esa es otra historia- escuchamos los mismos sonidos tipo cuetes de las ferias, igualitos a aquellos que escuché la noche del domingo para lunes de ésta misma semana frente a mi casa. Por supuesto, no había fiesta que celebrar, los cuetes no eran cuetes sino balas, paralizados los tres que platicábamos sobre la banqueta justo a un costado donde se suscitó la balacera supimos que nos encontrábamos en medio de lo que en Tijuana se ha convertido sólo en una noticia cotidiana. Luego vino mucho movimiento y gente corriendo por la calle. Tal y como lo he visto en las películas de acción, decidí tirarme al suelo para protegerme, sin embargo me alertaron a correr al edificio que estaba a nuestras espaldas, de manera que entré casi por inercia pues nadie -o nadie como yo al menos- experimenta estas cosas cotidianamente excepto a través del televisor.
Sin perder el toque de las películas de acción, entré al edificio y me volví a tirar al suelo, mientras afuera se escuchaban sirenas de ambulancias y un helicóptero que comenzó a volar sobre la zona. Inmediatamente y casi como histérica les dije a las personas que se encontraban cerca de mí que se echaran al suelo, una señora se sintió protegida al arrinconarse en un escritorio de triplay chafa y barato que no servía para salvar la vida pero sí, como buenos seres humanos para sentirse protegido, ¡qué vulnerabilidad!
Por supuesto las personas que trabajan en el edificio minutos después nos solicitaron que saliéramos del lugar, con los labios temblorosos pregunté que a dónde íbamos a ir, la persona me contestó que me fuera a mi carro y luego a mi casa –cosa lógica por supuesto- más bien quise decir “y qué será de nosotros” al salir y encontrarnos en medio de una balacera. Sin otra opción, tal y como McGiver lo hubiera hecho, quitamos la alarma del carro y en menos de tres segundos ya estábamos avanzando hacia nuestra casa. Mi cultura cristiana se manifestó e hizo efecto a pesar de toda mi histórica lucha por olvidarme de los preceptos católicos, me puse a rezarle a la virgen de Guadalupe –háganme el favor- para que nada nos pasara y en efecto, nada nos pasó.
En el trayecto a mi hogar, pensaba qué tan vulnerables somos, y cómo cada quien vive en su propia lógica, mientras yo estoy pensando en meterme a mi casa, tomarme un té con leche que tanto me gusta, ver la tele en mi cama y sentir el placer de estar en mi lugar de descanso, hay otros que están marcando la lista de las personas a las que tienen que matar. Qué duro es vivir distintas realidades en un mismo espacio, o peor aún, tener que compartir esa realidad con alguien que sería incapaz de sentir placer al darle un sorbo al té caliente con leche.
Tijuana, pobre Tijuana, alguien dijo por ahí “Tijuana ya tuvo su Tlatelolco” los mexicanos sabemos qué fue y que es, Tlatelolco para nosotros. Esta historia, en efecto, es trillada, muy trillada, cuántas personas habrán vivido esto mismo, quizás no solo una vez sino muchas, miles, día a día. Yo me rebelo, así no se vive la vida por eso los siento: Tijuana NO.

24 de octubre de 2008

Estar in [la vida] o estar out

Sólo percepciones alimentan éste relato ¿cómo es sentirse enraizado con la vida? Me he dado cuenta y he observado a otras personas -mientras viven- la laxitud con la que llevan la vida, no hay tiempo, no hay compromiso, y hasta me da la impresión de que esperan que se les lleve un poco de la mano -¿y por qué no?-. Por otro lado, hay personas que están intensivamente las 24 horas del día en su vida viviendo y viviendo y de hecho, no dejan un minuto vivo, no desperdician nada, al contrario, a veces pareciera que les hace falta tiempo para terminar de vivir lo que habían planeado para el día. Yo no sé exactamente qué tipo de persona soy. Ciertamente hay veces en que me gustaría que el día tuviera más luz, ó que las noches fueran más largas, o que el sentimiento no me durara tanto, ó que el dolor no me conectara con la vida y que la felicidad me acompañara cotidianamente. A veces siento que la vida me pide que la tome de verdad, “en serio” y que no la deje ir hasta que sea el momento, pero yo como buena remilgosa siempre me desvanezco para que no me toque, aunque a veces entre tantos intentos me ha alcanzado a arañar provocándome el temido shock que me recuerda que aquí estoy, que ésta es la vida. No sé si alguien en algún momento ha tratado de acoplarse a la vida tratando de ver cómo la viven los demás ¿a qué edad se tiene el primer novio? ¿a qué edad se tiene uno que enamorar? ¿a qué edad olvidamos al amor de nuestra vida para estar contentos con el amor actual? ¿a qué edad se tiene un hijo? ¿a qué edad uno se compra una casa? ¿a qué edad somos profesionistas? ¿a qué edad uno es feliz? ¿a qué edad ….. etc. etc.? Cómo le hacen los demás, cómo le han hecho para acoplarse a la vida y estar in. Si bien mi existencialismo es ya casi como un tatuaje que funciona como “enraizardor” de la vida, cierto es que éste fragmento que escribo, sólo tiene la intención de reflexionar un poco sobre los manuales para vivir y si es posible desenraizarse del manual y enraizarse a la vida “en serio”.

12 de octubre de 2008

HEY SEÑORITAS CHÉQUENSE A ESTOS GUAPOS HOMBRES EN ACCIÓN

MÚSICA PA´ RECORDAR




19 de septiembre de 2008


Sin corazón en casa.

Si hoy se lo hubieran preguntado, ella hubiera contestado con descaro “Sin corazón en casa”, simplemente hoy no era día para el corazón, no había ánimo para la risa fingida que le hace llevadero el día a los demás, hoy no había dedos para escribir una carta resumiendo lo que hará de su vida en las próximas horas, no había tiempo para el teléfono ni mucho menos para el reclamo cotidiano de su jefe, quien acostumbra hacerle berrinches infantiles cada que puede.
Hoy ella decidió ser ella, y se preguntó ¿qué pasaría si por un día ella se comporta como realmente se siente y deja de complacer a los demás para complacerse a sí misma? Le dieron unas ganas casi mordedoras de soltar una carcajada bestial como para comerse al mundo. Cuando se imaginó qué pasaría si la vecina del cubículo pasaba con su sonrisa candente diciéndole los buenos días mientras ella se quedaba inerte viendo la pantalla de su monitor, no pudo contener la risa que estalló discretamente apretando los labios.
La cosquilla le nació del pecho: “hoy no escribo, hoy no respondo, hoy no soy la que siempre soy, hoy soy alguien que no tiene ganas de sentir por un momento, hoy no tengo el compromiso de servir a los demás para no desairarlos y no hacerles ver que su vida me da flojera”. Por ejemplo ella pensaba en aquel personaje que muere de risa cada que habla, su instinto ultradesarrollado por descubrir lo que está fuera de lo evidente, la hacen pensar que es una persona completamente sorda –no sólo a lo que dicen los demás- si no a su vida misma, tan sorda que sólo quiere escuchar su propia risa cada que habla sin permitirle la palabra al otro. Ella piensa en lo a gusto que se siente psicoanalizando a la gente, y es que lo peor de todo es que siempre le atina. O por ejemplo, su vecina que no hace más que hablar de sí misma una y otra vez hasta que termina por mostrar lo inconforme que esta consigo misma y con la vida, habla tanto de sí que ella piensa que en el fondo le hace falta –no que los demás le reconozcan sus virtudes – sino reconocerse a sí misma como lo que es, cualquier cosa que quiera ser. En fin, ella se sintió tan a gusto expresando lo que a diario piensa y que nunca habla, que experimentó un estado de relajación y unas ganas infinitas por tomarse a sí misma, y entregar toda esa energía –regalada antes- a su auto complacencia y auto conocimiento.
El corazón sin casa no significa “no siento por hoy”; significa más que eso, hoy no estoy para ti, ni para ti, hoy sólo estoy exclusivamente para mí. Siento mucho que esta ausencia parezca un poco descorazonada por ahora, pero yo ahora me siento más acompañada que nunca.

16 de septiembre de 2008

DE TIJUANA "LA HORRIBLE" A TIJUANA CONSCIENTE

Quiero iniciar estas notas con una idea recurrente que me ha hecho sentido desde hace tiempo, ¿“pobreza conlleva a pobreza”? ¿”Dolor a dolor”? ¿”Desesperanza a desesperanza”?, ¿“sufrimiento a sufrimiento”? Todo en la vida tiene un principio y detrás de este hay una mentalidad, una idea, una ideología conformada que la crea, por supuesto, y luego la recrea, se vive, se estiliza le da forma hasta que se convierte en el estilo de vida, la historia construida a raíz de una idea primera -no siempre la más acertada pero de algo se tiene que dar inicio. La historia, ya estereotipadamente entendida como cíclica y repetitiva, “así somos” “así aprendimos a vivir” y casi de manera inconsciente (o inocentemente) seguimos la vida, hasta que nuestro cosmos y nuestra cosmología solo queda explicada a partir de esa idea inicial que le ha dado sentido de ser a una ciudad como Tijuana.
Según cuenta la historia Tijuana nació como una ciudad “de vicio” proveyéndole a Estados Unidos particularmente a San Diego California, de alcohol. Éste líquido, entendido en aquel momento de la década de los cuarenta, como el elixir embriagante que le daba vida y diversión a las noches de desfogue de tantos sandieguinos sedientos que padecían la “ley seca” “no wine no drugs”. Tijuana conocida hoy como la fea, la “prostituta” la que se vende al mejor postor (léase esto como una construcción mental e ideológica para un fin determinado) aparece como pueblo proveedor de tan solicitado elixir. Tijuana aparece como un tipo de madre consoladora de la desgracia ajena, donde la desgracia del otro se convierte en el motor principal de una autorazón de ser, revitalizador, y por tanto proveedor de aquello de lo que tanto escasea en el vecino país: “alcohol and sex” ó “vida loca” como hoy la conocemos.
El Rancho de la Tía Juana pone la primera piedra de su historia de estigma, da paso al primer cimiento que le dará fama de Tijuana la que acepta, la que contiene, la que acoge y recoge al que lo necesita al que lo requiere y lo suplica. Tijuana surge y se desarrolla así como lugar de paso, o como una Tierra de Nadie y Tierra de Oportunidadesefímeras- y al paso de los años Tierra de Migrantes, de cruce hacia Estados Unidos. Tijuana descubre el gran tesoro enterrado: su frontera, su proximidad con el país -que también hemos conocido- como uno de los más poderosos del mundo. Tijuana, unos días se da y otros se resiste, sin embargo su localización fronteriza le ha dado una esencia sólo explicada a través de su vivencia.
Hoy la Tijuana nuevamente sellada como aquella del “Tequila, sexo y marihuana” como ciudad del narcotráfico donde se vale de todo, vive como aquella niña inocente a la que le dijeron cual es la forma en cómo debe vivir la vida y no solo eso, también cree a pie juntillas que ese es su sino. Y si Tijuana lo cree, los que vivimos en ella también, y no sólo eso, también reproducimos la historia: una y otra vez, una y otra vez una y otra…. Construimos la idea errónea -desde mi punto de vista- de Tijuana la que solamente es bella por su proximidad con San Diego, es decir todo queda aquí entre nosotros o en la conciencia colectiva como diría Durkhem. Po cierto, esta idea de conciencia colectiva sin duda explica cómo funcionan las ciudades y sus habitantes, por qué y cómo compartimos colectivamente los signos y significados de una sociedad y cómo la censura cobra factura cuando no compartimos los mismos códigos, o los rompemos. ¿Pero qué hay del inconsciente colectivo? De aquellas cosas que hacemos en la vida cotidiana de manera inconsciente y de manera automática, sólo por seguir el curso de la vida empujada por un estilo de vida. Durkheim no nos explico esto, ¿Qué hay de aquellas cosas que hacemos los humanos en una sociedad sin pensar? ¿Sin hacerlo consciente? Por ejemplo, inconscientemente aceptar que Tijuana debe ser fea, debe tener baches, debe comprar carros usados porque de cualquier manera se van a maltratar en las calles sin pavimento. El deber de esquivar una balacera, el deber de aceptar el asalto a las casas y el robo de los carros y la distribución de droga que le come el cerebro a la gente. Este subconsciente nadie lo explicó, ¿qué se hace con esta forma de vida tan arraigada tan inconsciente?
Refelxividad: Crítica. No quiero vivir así. No creo que el mundo deba ser así. Así no es Tijuana. Así no debe ser. Tijuana no debe ser una ciudad sucia sólo porque es “Tijuana la horrible”, Tijuana no debe estar abandonada sólo porque hay que invertir los impuestos en el crimen organizado y mayor ¿seguridad? Tijuana, los tijuanenses y los fuereños, debemos criticar la “idea” con la que nació surgió Tijuana y con la que viene cargando desde el inicio de su historia. Qué tal si comenzamos a decir: Así no es Tijuana.

1 de septiembre de 2008

A nadie más ...

A nadie más le duele tanto tu vida como a mí.
Veo las formas de mis dedos y veo los tuyos también.
Veo los días en que no dejaba de admirar tus manos.
Manos fuertes que lo podían hacer todo, o casi todo para mi.

La vida no es intercambiable.
Los sentimientos tampoco.
Me estremece estirar la mano para alcanzarte y no poder ni siquiera rozar nuestros dedos.
A penas unas cuantas palabras de alivio puedo ofrecerte.
Palabras que me alivian a mí también.

Quisiera ofrecerte intercambiar la vida por un segundo.
Pero te aseguro que no será suficiente para ninguno.
La vida me ha mostrado no hay sentimiento ni experiencia intercambiable.
Cada uno debe aprender su camino.
A veces duro, a veces simplemente camino, a veces llevadero, a veces amable.
Cada quien le pone el color que más le gusta.
A mi me gusta verlo de mil colores.

12 de agosto de 2008

Colecta de útiles escolares para niñ@s de Tijuana
Lunes, 11 Agosto, 2008
Invitamos a todos los que deseen participar en la donación de artículos escolares para niños/as indígenas que residen en Tijuana. La finalidad de la colecta es apoyar a familias que no cuentan con los recursos suficientes para que sus hijos continúen estudiando, muchos de los niños/as abandonan sus estudios debido a la falta de dinero para comprar útiles escolares, uniformes escolares y cuotas.
La ayuda que se solicita es la donación de un artículo escolar de la lista que presenta que está abajo -en el link-, no es necesario comprar paquetes o grandes cantidades, simplemente con una caja de lápices, un cuaderno, un diccionario, plumas, tijeras etc. Su participación será de gran ayuda para estos niño/as y de alguna manera todos estaremos contribuyendo para que a nadie se le cierren las oportunidades de continuar estudiando.
Una vez reunidos los materiales donados haremos paquetes y serán entregados el día 23 de agosto en el Centro de Atención Indigenista ubicado en la zona centro de Tijuana.
Lista de útiles para donación
Mayores informes:
664-117-5282, con Susana Vargas Evaristo
Si alguno de ustedes desea donar algo puede enviarme un comentario o llamar a mi celular ;)

9 de agosto de 2008

Raincouver.

Definitivamente su servidora prefiere un poco más de desorden en su vida. Demasiada organización y flechas –hasta en lo hondo de la piscina- me han destanteado ¿Dónde caminar, dónde andar en bicicleta, dónde pasarse la calle, dónde toman agua los perros y dónde los humanos, donde se puede pisar el césped y dónde no? Tronquitos en la playa para sentarse, cajitas para reciclar materiales, rampitas para quienes usan sillas de ruedas, para quienes patinan o usan patinetas y bicicletas como transporte. Mapitas para que el turista no se pierda, aire acondicionado ó calefacción según sea la necesidad. Muchos “excuse me” y “sorry”. Boletitos del tren para ir y para regresar. ¡OH! casi lo olvido lugares recreativos: mega piscinas, mega parques, montañas, lluvia y… marihuana por doquier.

- ¿Disculpe me puede decir dónde hay un mercado típico?
- Mmmm …. sorry? What do you mean?
- Ehhh … I mean, un lugar para comprar cositas típicas de Vancouver.
- ¿Qué entiende usted por “típico”?
- (Carcajada nerviosa).


Lo típico de Vancouver –a demás de la miel de maple que no he encontrado por ningún lado- es ser extranjero, es no haber nacido en Vancouver, o mejor aún haber nacido en China, Japón, India ó Korea. Lo típico es no ser canadiense “anglo” sino proveniente de cualquier parte del mundo, bajo esta burda definición ¡yo soy típica de Vancouver también! Un bien básico, de primera necesidad sin duda es la sobrilla, paraguas o umbrela –como guste llamarle.

Whatever …

!Me encanta Vancouver! y en efecto, es un excelente lugar para vivir si lo que quieres es tener una vida sana y organizada –o si lo que quieres es vivir cien años- o cosas así. De todo corazón viviría toda esta organización y limpieza no obstante siempre con la añoranza de mi México ruidoso, alborotado, y lleno de esas cosas típicas que devocionalmente siempre buscará una antropóloga.

Por cierto… ya contaré la historia del potlatch en el museo de antropología …. Justo en Vancouver me vine a encontrar los tótems de los Kwakiutl.

I’ll be back.