DEJANDO MEMORIA Y VIDA EN ESTE LUGAR

21 de noviembre de 2007

.....sin tiempo :(

No he dejado de escribir por falta de ideas ehhhh!!!!! -que quede claro-
No tengo tiempo, odio decir esto, pero así es, apenas he tenido un espacio para asomarme por aquí. Ya llegó la temporada de mucha chamba y yo feliz y estresada.
ya regreso...

12 de noviembre de 2007

CLIQUEALE Y ESCUCHA LA ROLITA ------------------------------>

10 de noviembre de 2007

S Ó B E S E
¿Alguna vez te ha pasado que te das un golpe en el cuerpo y no te sobas? ejemplo: estas en el supermercado y algún chistoso te pega con su carrito en el huesito del pie, ese de atrás que duele un chingo. otro ejemplo es cuando te tropiezas o te caes rodando de una escalera y por la pena de la caída tan estruendosa y la geta que has de haber puesto te levantas en chinga como si nada para aminorar la escena ridícula y aunque te duela bien cabrón donde te pegaste haces como que no pasó nada, nomás te sacudes el polvito de las nalgas, de los codos, de las manos, volteas para todos lados para ver quien se burlará de ti en los próximos días –y claro en ese momento- y va, a seguir caminando aunque el golpe te haya dejando un dolor de aquellos y un moretón que te sobarás en privado con muchas ganas para tratar de aminorar el dolor. Otro golpe que no tiene madre, y es sumamente doloroso y nadie se soba, es el golpe en el codo, este sucede cuando levantas el brazo a lo pendejo sin ver qué tienes atrás y resulta que había algún mueble de fierro o aún más estúpido, la pared y ¡sopas! te das un golpe de aquellos que quisieras gritar, pero te aguantas como los machos y alguien por ahí grita, ¡No te sobes es dinero! ¡!!ahhh!!!! entonces te aguantas aunque tu cuerpo te diga “sóbate guey me duele un chingo” no, no te sobas porque quien quita y te llegue un dinerito después, por haberte dejado sin sobar el codo.
¿A quién se le ocurrió que sobarse era un pecado? ¿porqué nadie se soba a gusto, con calma, con apapacho cuando se golpea alguna parte del cuerpo? ¿porqué? Yo tengo mi propia teoría. Yo creo que para empezar la pendejez está mal vista en la sociedad y caerte, golpearte, maltratarte ó simplemente encontrarte envuelto en una situación estúpida o vergonzosa es algo muy cercano al haber cometido una pendejez, por tanto todos a toda costa tratamos de aminorar la situación ridícula por la que estamos pasando, por ello retomamos lo más pronto posible la postura y listo! aquí no ha pasado nada. Otra explicación, es que el cuerpo es un ente que muchas veces es ajeno a nosotros mismos aunque día a día lo llevemos consigo, esto quiere decir, que nos importa un cacahuate que el cuerpo haya sufrido un dolor tremendo por algún golpe o simplemente no somos consientes del cuerpo y vale más terminar con la escenita que dedicarle el tiempo que nuestro cuerpo necesita para sobarse y tratar de aminorarnos nosotros mismos el dolor de algún golpe.
Por eso, hay les van unos consejitos: si te caíste no te levantes en chinga, ríete un rato de tu acto estúpido y luego ahí sentado en el suelo sóbate las partes donde te pegaste, a gusto, hasta que el dolor se baje un poquito y puedas levantarte tranquilo, luego sacúdete las nalgas y las manos y sigue caminando como alguien que está autorizado a tropezarse, a cometer errores y después enmendarlos. Si te pegaste en el codo, ¡nunca! escuches a la voz que saldrá por ahí y para decirte “no te sobes es dinero” ¡ni madres! Sóbate el codo quítate el calambrazo que se siente y que te llega hasta la cabeza… el dinero ya llegará y no tiene que ser acosta de dejar a tu cuerpo doliente.

7 de noviembre de 2007

Acá, lejos, en la frontera –hoy- hace frío.
Hoy el día se siente como que no quiere despertar,
Se siente como si quisiera quedarse entre las sabanas que abrazan su sueño.
Sueños eróticos, fantasiosos que casi se hacen realidad.
Y es que el frío siempre ha acompañado a esta frontera.
Refugio de todos lo que un día decidieron salir de casa.
Buscando… cada quien sabe lo que en realidad estaba buscando cuando decidió salir.
Quizás, en el fondo, lo que en verdad se busca es un refugio, un consuelo, un lugarcito donde estar.
Hoy a Tijuana se le nubla la mirada, de aquellos ojos de verano tan abiertos tan abiertos, sólo queda este mar azul casi negro que nos acompañará durante todo el invierno.

5 de noviembre de 2007

Hoy por esta ventana quisiera escapar.

Sé cual es mi dirección, pero la incertidumbre me agobia.
Tengo la certeza de saber a dónde voy, lo que sucede es que esta mirada mía no alcanza a verlo todo. O la nariz es muy larga o son muchas cosas las que vienen, no lo sé.
Durante años me he encargado de revisar, revisar y revisar mi vida, no me he cansado, sé que es mi tarea, ¿porqué? no lo sé, quizás algún día tenga la respuesta.
La conciencia, el alma, me grita me guía, me dice, no me abandona, siempre está ahí, ¡despierta! ¡despierta! esta es la vida, sólo hay que vivir, sólo hay que hacerlo.
Dónde se separa el camino que cambia el destino. He elegido mi camino, quién lo ha elegido por mí. ¡Le he dado al clavo! yo elijo y el ¿destino? pretende cambiarme la jugada, soy una testaruda, nunca puedo dejar de torcer el timón.
Heme aquí contando cosas que quien sabe de dónde salgan, estas manos que hoy no tienen ganas sino de ayudarme a ser esa ventana por la cual dejar escapar un poquito de mí.

2 de noviembre de 2007

Competencia-cooperación y cuerpo

Cuando hay condición de competencia en las actividades cotidianas de la vida, hay condición de competencia a nivel corporal, esto significa que tener una actitud ególatra y egocéntrica tiene consecuencias en la relación orgánico-emocional del cuerpo. El cerebro, es una de las partes de nuestro cuerpo que constantemente estamos desarrollando, por aquella vieja idea de la inteligencia como actitud socialmente aceptable, el cerebro tiene una exigencia preponderante con respecto a los demás órganos. En nuestra cultura la idea de la competencia está tan presente que la hemos interiorizado corporalmente, a veces ni siquiera nos damos cuenta cuando estamos compitiendo con los otros, sin darnos cuenta exaltamos nuestras virtudes, tratamos de hacerle entender al otro que sabemos más, creemos que no es necesario aprender más, simplemente …. Yo lo sé. Esto sólo provoca que las cosas no fluyan, no fluye nuestra vida, no fluye la salud, no fluye la coexistencia humana, no fluimos entre países, entre amigos, entre compañeros.
El sentido de la cooperación, tiene otros matices, el cuerpo coopera entre sí, y esta es una historia larga de explicar, pero así es, cada órgano, pensamiento, sentimiento, está entrelazado y forman parte de nuestra esencia. La cooperación lleva al ser humano a entender que lo que yo sé puede ser alimentado de lo que los demás saben también, y que soy capaz de compartir mi conocimiento con el resto, es decir, me abro a los demás y doy pero también me abro a los demás y recibo. ¿Esto nos hace mejores humanos? No lo sé, pero la sensación que uno experimenta al rodearse de gente cooperativa apunta más hacia la idea del crecimiento que aquella que se queda en el estira y afloja del ego humano.

24 de octubre de 2007

De regreso!

Desde hace tiempo he estado pensando ¡¿qué escribo, qué escribo?! Y finalmente apareció un suceso muy importante del cual hablar, de hecho, en esta noche de martes abrí un nuevo documento para despotricar a gusto del tema que ahora ha capturado la atención de los fronterizos, pero ¡Oh! Se me ocurrió escuchar a los Beatles y pensé ¡nunca he hablado de ellos en este espacio! Y me parece un excelente retorno a mis andares del postear y esas cosas.
¿Quieren que les cuente?
Bueno, una vez entré a aquella casa alta, alta, antigua, era nuestra vieja casa de Guadalajara, quería soltar la mochila en son de protesta por el cansancio que me ocasionaba ir a la escuela y tener que llegar exhausta a mi casa. Mientras me disponía a buscar a mi mamá para quejarme de lo harta que estaba de ir a la escuela, ella se dedicaba a limpiar la casa mientras escuchaba “love, love, me do, you know I love you” y sentí como si un aire fresco y misterioso bañara mi casa, ¿los Beatles? ¿Por qué mi mamá y mi papá siempre los escuchan? ¿No tendrán otro disco? (dicho sea de paso el disco era un LP). Corrí a preguntarle a mi mamá mientras lograba zafarme los tirantes de la mochila de mis hombros y mi suéter rojo se resbalaba, ¡mamá! Por qué estas escuchando a esos –le pregunté- y ella me respondió, son los Beatles y a tu papá y a mí nos gustan mucho. En ese momento sentí el típico sentimiento de confrontación con los “adultos” ¡guácala! -me dije- es música vieja, pa’ los rucos. Sin embargo, era inevitable ver cómo mi mamá pasaba la escoba por los pisos con un sabor sin igual mientras escuchaba su álbum rojo, y cantaba aunque no supiera ni qué estaba diciendo, y yo, sólo por esa escena acepté alegremente que los Beatles entraran a mi casa tooodas las tardes. Más tarde me volví una ferviente fan, estoy segura que si hubiera sido contemporánea de los Beatles me hubiera desmayado, y hubiera hecho todas las escenitas que se avientan las mujeres de aquellos tiempos mientras intentaban verlos porque la mitad del concierto se la pasaban desmayadas, bueno, así, justo, me hubiera pasado a mí, estoy segura. Los Beatles me han acompañado tooooda mi vida, y me han acompañado en momentos de alegría, de enamoramientos, de relax, y de escritura como en este momento, “Strawberry fields…. nothing is real”

3 de octubre de 2007

SIN INSPIRACION

He estado pensando una y otra vez por qué no he logrado asomarme a este blog. Hay varias razones, la primera es porque me robaron mi computadora, en mi propia casa, por cierto. Abrieron mi departamento y tomaron pocas cosas pero precisas, las más importantes para mí.

---- Casi puedo imaginar cómo fue ----

El viernes pasado entraron dos hombres que viven muy cerca de mi casa, lo abrieron con dos piezas de fierro con una facilidad increíble. Uno de ellos corrió hacia el estudio y con sus manos en forma de garra, apresurado, nervioso y burlón hurgó todo cuanto estuvo a su alcance, seguramente volteó ligeramente hacia el suelo y encontró un estuche verde con mi computadora dentro. Adiós computadora. Siguió buscando desesperadamente mientras mi cuadro de Frida Kahlo le acompañaba en su labor ardua de hurtar lo ajeno, el tipo volteó la mirada hacia una maleta interesante que nada más ni nada menos tenia uno de nuestros más preciados tesoros: libros, que no pudimos desempacar desde que nos cambiamos al departamento. Obviamente tomó la maleta y…. adiós libros. Mientras tanto, el segundo ratero se dedicó a rascar en el armario mientras la adrenalina le corría por todo el cuerpo y seguramente pensando, pinche vieja hippie no tiene nada. Pero que tal cuando abrieron el último cajón, ¡se encontraron mi cámaraaaaaaaaaaaaaaa! !!!Ahhhhhhh!!! Se llevaron mi cámara con todo y fotos y rollo, ¡tenía años con ella! y… adiós cámara.
Ambos ladrones salieron apresurados, dejando mi puerta abierta, y mi pequeño lugar, completamente al descubierto y a disposición de cualquiera. Cuando vi mi departamento así, ultrajado, me sentí la más ¡huérfana del mundo! No hay espacio seguro, no hay sitio seguro ni siquiera ¡la cama donde duermo! Sí. Estoy paranoica pero no puedo evitarlo...

---- Ahora ----

Sin computadora en casa simplemente no me inspiro, si, soy de esas que ya no puede tomar pluma y papel para escribir, ¡necesito mi computadora! La inspiración se me fue de la pena de pensar que alguien desconocido tomo mis cosas y las tomó sin previo permiso. Cuando supe que habían robado mi departamento tuve ganas de golpear al primero que me pasara enfrente. No lo hice. Pero albergué mucho enojo. Quizás el enojo mitiga las ganas de escribir, o la creatividad, al menos eso me pasó a mí.

19 de septiembre de 2007

Martina

Esta Martina que ahora tengo es la Martina que siempre había querido tener –pensó la misma Martina-. No. Esta Martina es la misma de hace 22 años, la que había querido reencontrar –rectificó-. La recuerdo en aquel patio que en aquel entonces era un lugar inmenso a las proporciones del pequeño cuerpo de la niña. ¡Qué sonrisa más serena! ¡Qué cuerpo tan erguido! ¡Qué seguridad le acompañaba a aquella sonrisa compasiva! Martina era tan ella, que no necesitaba más que saber que su familia estaba bien, era una ardua consentidora de su papá, era la consejera de su hermana y la fiel aprendiz de su mamá en las clases de cocina. Qué más necesitaba si no tener un patio dispuesto para los juegos de su hermana y ella, cuando jugaban a las señoras ocupadas que tomaban el té y hablaban de cosas cotidianas que aprendían de los adultos. Qué más necesitaba sino una tarde de lluvia para arrancar los pedazos de pintura que se desprendían de las casas viejas del barrio. Qué más necesitaba sino soltar una carcajada que le abriera los pulmones bajo la lluvia. Qué más necesitaba sino alimentar ese espíritu gentil y fuerte de la, hasta hoy niña, Martina. Esta es la Martina que ahora soy, es la Martina que ahora he recuperado. Soy yo –se dijo-.
Treinta años han trascurrido. Y Martina recuerda cada momento de su vida con los mismos colores y las mismas sensaciones del momento. Además de su infancia, recuerda aquel atuendo que le permitió esconder siempre lo que sentía. El negro era su color favorito. La música. Los conciertos. Emborracharse. Trasnocharse. En su momento, su estilo de vida parecía el de una persona sin miras al futuro. Internamente, Martina sabía que en el fondo su forma de vida era una profunda negación a todo aquello que no le parecía justo del mundo. Martina creció y creció dejó de usar ropa negra, pero no dejó de pensar lo mismo sobre el mundo. Si, siempre fue preguntona, nunca le convenció nada del todo, siempre fue existencialista, siempre se interesó por las cosas de la vida, siempre sintió el dolor ajeno. Siempre.
Hoy, mientras Martina escuchaba una estrujante pieza de piano y un ligero llanto rozó sus ojos pensó –esta es mi Martina, esta soy yo, esta es la niña que al fin he recuperado-. Los treinta han venido para Martina como una ola refrescante de descubrimientos incesantes de la vida, la misma seguridad y cuerpo erguido que tuvo en aquel entonces, a los ocho años, se han posicionado nuevamente en su ser. Hoy, Martina ha roto con la maldición tan equívoca de los treinta –tienes que casarte, tienes que tener hijos, tienes que ser seria, tienes que pensar en tu futuro, bla bla bla- Hoy Martina inicia el camino largo y placentero de ser mujer.

A todas mis contemporáneas con amor.

7 de septiembre de 2007

s U S a n A b I E n DeSPiErTA

CHISMES DE LA FRONTERA

Este es un relato sobre algunas experiencias de la vida fronteriza que sólo se ven y se viven in situ. El fin de semana fui a Ensenada, llegué a la central de autobuses compré mi boleto mismo que me aventó de mala gana la chica del mostrador y con toda razón con el calor que estaba haciendo seguramente estaba hostigada. Subí al camión justo eran las 9:30 y mientras la gente se apresuraba a guardar sus cosas en los compartimentos yo iba pensando en la posibilidad de sacar mi libro La insoportable levedad del ser, <<< (abro paréntesis) >>> este libro lo había leído años atrás y la sensación que me provocaba era de una terrible e insoportable ansiedad, así es que un día lo cerré y pensé que ya era suficiente con mis propias ansiedades así es lo abandoné por completo. Sin embargo resulta, que hace poco comencé a leer a Scott James que -supongo es un sociólogo- quien lo menciona en uno de sus trabajos, entonces pensé que probablemente habría algo en el libro de Milán Kundera que me podría traer ideas para un trabajo que estoy escribiendo. Así es que con todo y mi escepticismo e inconformidad con el libro decidí tomarlo y llevarlo conmigo a mi viaje hacia Ensenada <<< (cierro el paréntesis) >>>.
Cuando finalmente el chofer encendió el motor yo me dispuse a sacar mi libro para comenzar a leerlo casi como si no lo conociera ó como si hubiera sido una recomendación que no podía dejar pasar por alto. Justo cuando había terminado de leer la reseña del libro, detrás de mi asiento comencé a escuchar una conversación interesantísima, fue el pretexto ideal para olvidarme de Kundera y poner toda mi atención en aquella plática que me retrató parte de esta vida fronteriza pero contada por voz de quienes a diario la viven: un residente y una ciudadana de Estados Unidos, obviamente de origen mexicano.
La técnica por excelencia del antropólogo para obtener información se llama chismografía no la etnografía como muchos piensan. Esta es una técnica que consiste en tener la oreja bien parada, no distraerse con nada, grabarse de memoria los sucesos más importantes de la conversación, -hacer notas si es necesario- y hacer el menor ruido posible o acto de presencia que pudiera distraer de su fluida y natural conversación a los hablantes.
Dicho esto, les cuento que me quedé calladita, con la oreja bien parada y no me llevaba la mano a la boca de las sorpresas que escuchaba en la conversación, para que mi compañero de asiento no se diera cuenta que estaba chismeando, por que esos sí, aunque socialmente no son muy bien vistas las personas chismosas, todos en la primera oportunidad aprovechamos para enterarnos de un chismecito. Bueno, para no hacer el cuento más largo aquí les escribo más o menos cómo fue aquel diálogo.

Ciudadana: Ah! ¿Y entonces usted va a visitar a su hija a Ensenada?

Residente: Sí, tiene mucho que no la veo.

Ciudadana: ¿Y usted vive aquí en Tijuana?

Residente: No, yo vengo de…. (lo interrumpe la señora)

Ciudadana: Yo vengo de Los Ángeles, desde Los Ángeles vengo…

Residente: Ah ¿si? Yo vengo de aquí de San Diego,

Ciudadana: Yo ya tengo tiempo viviendo en Los Ángeles

Residente: Si, yo soy residente desde la Amnistía que hubo de cuando nuestros hijos recién nacidos nos podían a ayudar a arreglar los papeles, ahorita ya no se puede, ya ha cambiado mucho…

Ciudadana: Nooo ya han cambiado mucho las leyes de migración, ya cada año de hecho las están cambiando, ¿usted porqué no se hace ciudadano oiga? Usted ya puede ¿no?

Residente: Sí, si puedo pero no quiero….

Ciudadana: pero porqué, si es ciudadano puede pedir su Medicare y su pensión para el retiro…

Residente: Si pero luego ya ve que esos servicios no son muy buenos, además yo ya me retiré, me accidenté y me pensionaron…

Ciudadana: hay que suave, entonces ahorita ya nada más se dedica a viajar….pero sí debería pedir la nacionalidad porque ve que están cambiando las leyes, no vaya a ser que luego no los quieran nacionalizar, con este Bush ya no se sabe, este señor ha sido el peor que nos ha tocado, nos ha perjudicado mucho con lo de la migración, ya ve también con lo de la guerra se llevan a puros jovencitos como carne de cañón…

Residente: pues si, pues acuérdese de cuando la guerra del Golfo en el ’91 uno de mis hijos fue y regresó muy mal…

Ciudadana: pues si, con todo lo que han de ver los pobres muchachos, puro latino. Yo creo que en la comida les han de dar algo para que no sientan miedo, imagínese vivir entre la balacera y nomás estar esperando a que le caiga a uno un balazo, o vaya usted a saber todo lo que se verá en esos lugares. Yo digo que en la comida les ponen algo para que tengan valor. Una vez me contaron que así le hacen con las vacunas que nos ponen, cuando los doctores quieren hacer experimentos con una nueva vacuna, se la ponen a un niño y si se muere pues es por eso porque estaban experimentando pero los doctores le echan la culpa a la vacuna no al experimento, así se me hace que es con los soldados.

Residente: ei, pues si…

Pues en eso estaba el chisme cuando yo decidí firmemente volver a tomar mi libro y convencerme en que realmente iba a encontrar algo interesante, algo que me iba a abrir un camino nuevo de reflexión, entre líneas vi perdido el nombre de Nietzsche y mi subconsciente inmediatamente me ordenó voltear al mar, y así relajé mi vista disfrutando del azul del mar, de su inmensidad, de su fuerza, en ese momento me sentí cobijada. Nuevamente tenía un excelente pretexto para fugarme de ese libro… otra vez mis vecinos de viaje habían retomado su conversación y la ciudadana le preguntó al residente:

Ciudadana: ¿Entonces va a ver a su hija?

Residente: Si, voy para Ensenada a ver a mi hija, esa hija es a la única que no le pude arreglar sus papeles, es que ella se casó antes y pues así ya ve que no se puede…

Ciudadana: sí, ya no se puede si se casan antes.

Residente: Qué bonita vista verdad

Ciudadana: hay si, a mi me gusta mucho venir a Ensenada, lo malo es que ya se hace la línea bien fea de regreso. A veces para cruzar a San Diego tardo hasta dos horas, hay mucha gente, si parece que llegó un camión a tirar gente a la garita oiga.

Residente: ei, ya se hace bien pesada.

Ciudadana: Si, por eso ya casi no vengo, vengo cada mes, cada dos meses me canso mucho de estar parada. Antes de lo del once (se refiere al 11 de septiembre) todavía se podía cruzar más rápido, se hacía una línea de media hora y hasta menos, ni papeles me pedían sólo decía que era ciudadana y ya, y ahorita tardan para revisarle a uno como si trajera uno ¿que? Le digo que las cosas cambiaron mucho con el Bush.

Residente: ei, pues yo me voy a quedar unos días con mi hija para estar con ella….

Ciudadana: oiga y porqué no se hace ciudadano (vuelve a insistir la señora)

Residente: es que mire, yo tengo unas tierritas y unas casitas en mi pueblo, yo soy de Oaxaca, y ya van dos amigos que me dicen que a ellos les recogieron sus propiedades cuando se hicieron ciudadanos, y pues no quiero que me pase lo mismo. Pues usted cómo cree que se paga el Medicare (seguro médico) pues con esas propiedades que le quitan a uno cuando se hace ciudadano. No crea que es gratis, el gobierno nos quita las tierras y luego se queda él con el dinero, por eso yo estoy bien así. No quiero que me quiten mis tierras.

Ciudadana: Pues fíjese que eso no lo sabía, yo tengo dos casitas en Ensenada, no vaya a creer que muy bien puestas, pero las rento y saco algo y pues no, nunca he tenido problemas por eso, ha de ser porque antes de hacerme ciudadana ya era propietaria, o vaya usted a saber, lo que sí sé es que las leyes de migración cambian a cada rato. Mejor hágase ciudadano, no vaya a ser.

Residente: ei (contestó el residente sin ganas de continuar la conversación)

Al cabo de unos minutos escuché un ronquido apretado que venía justo del lugar del residente, comprendí que el tiempo de la chismografía había terminado y era hora de regresar a mi libro. En ese momento se me vino a la mente algo que leí sobre el “arte de la resistencia” que dice:

“Dentro de las armas simbólicas empleadas por los subordinados, Scott distingue los disfraces elementales (anonimato, eufemismos y refunfuño) de los disfraces elaborados (cultural oral, cuentos populares, grabados, carnaval). Así, los subordinados se dan a la tarea de inventar formas de resistencia simbólica que difícilmente pueden reprimirse como son los chismes y los rumores”

Esto me hizo pensar que en efecto el refunfuño y la queja constante de la ciudadana y la aprobación constante de sus argumentos por parte del residente conformaban una forma de protesta puesta en acción en un diálogo que al parecer no trascendería de las paredes del camión. Sin embargo heme aquí, sorprendida de haber escuchado en un diálogo el resumen de sucesos que han marcado la vida de cientos y miles de migrantes que han cruzado a Estados Unidos en busca de mejores condiciones de vida. Que viven desprotegidamente pero no por ello sin un punto de vista refunfuñante que los coloque como actores sociales de ese país.

Justo terminaba de pensar en eso, cuando finalmente llegué a mi destino, Kundera tendría que esperarme un poco más para volverlo a leer, yo mientras tanto tendría que respirar profundo para soportar el sofocante calor que azotaba aquel sábado a Ensenada.

29 de agosto de 2007


------------ <<<<<<<<<<<<<<< El VIOLIN >>>>>>>>>>>>>>>>>>>>> ----------------

Es una película que refleja mucho de lo que en regiones como Oaxaca, Guerrero, Puebla Chiapas y otras tantas –en México y Latinoamérica- han vivido: la violencia en su máxima expresión. El Violín es una película que atrapa esos momentos en el que el ser humano es vulnerable a la violencia, amargura, arrebato de aquellos que por estar protegidos por “las instituciones” tienen el poder y abusan de él. Sin embargo, también deja al descubierto la dignidad del ser cuando Don Plutarco decide parar de tocar su violín para calmar a las bestias. SE ACBÓ LA MÚSICA dijo Plutarco con voz definitiva. Aunque todas las escenas se muestran como una fotografía casi perfecta de la realidad, esta última frase le puso el sello a la película. Plutarco fue asesinado pero por una decisión personal completamente compasiva y de solidaridad con los suyos.
La película es una especie de tortura y enfrentamiento con la realidad misma, mientras veía las escenas desgarradoras me decía a mí misma, es solo una película, al mismo tiempo me respondía no, esto es la realidad y no hay forma de evadirla. El violín, me recordó que no hay tiempo que perder y que la operación hormiga que Plutarco emprende en ayuda de sus compas es más valiosa y trascendente que cualquier discurso masivo.

Que nunca muera la rebeldía!

El VIOLIN

Es una película que refleja mucho de lo que en regiones como Oaxaca, Guerrero, Puebla Chiapas y otras tantas –en México y Latinoamérica- han vivido: la violencia en su máxima expresión. El Violín es una película que atrapa esos momentos en el que el ser humano es vulnerable a la violencia, amargura, arrebato de aquellos que por estar protegidos por “las instituciones” tienen el poder y abusan de él. Sin embargo, también deja al descubierto la dignidad del ser cuando Don Plutarco decide parar de tocar su violín para calmar a las bestias. SE ACBÓ LA MÚSICA dijo Plutarco con voz definitiva. Aunque todas las escenas se muestran como una fotografía casi perfecta de la realidad, esta última frase le puso el sello a la película. Plutarco fue asesinado pero por una decisión personal completamente compasiva y de solidaridad con los suyos.
La película es una especie de tortura y enfrentamiento con la realidad misma, mientras veía las escenas desgarradoras me decía a mí misma, es solo una película, al mismo tiempo me respondía no, esto es la realidad y no hay forma de evadirla. El violín, me recordó que no hay tiempo que perder y que la operación hormiga que Plutarco emprende en ayuda de sus compas es más valiosa y trascendente que cualquier discurso masivo.

Que nunca muera la rebeldía.

18 de agosto de 2007

I n E R c I a S (I)
Tengo inercia de tu amor.
De este cuerpo que flagela su deseo de ti.
Que sin embargo te siente, te vive y te extraña.
Tengo inercia de pedirle a este amor su abandono.
Inercia de amarte y no invitarte de este amor-espejismo.

Hoy me sentí así...

11 de agosto de 2007

amore

Sólo existe una sola forma de amar y esa es la que te permite ver cómo vive y expresa su amor el otro. La forma idealista de amar es esperar a que alguien te ame como tú quieres ser amado. Reconocer que alguien te ama sin esperar a que haga lo que tú necesitas o esperas, es aprender que existen muchas formas de amar. Si aprendes a ver la expresividad del amor en sus múltiples facetas será más fácil compartir la vida con alguien. Si esperas a que alguien llene tus vacíos es probable que siempre te encuentres solo.

Con amor para quien ha compartido su vida conmigo enseñándome a aprehender su amor.

7 de agosto de 2007

La ilusión

“¿La ilusión? Eso cuesta caro. A mí me costó vivir más de lo debido. Pagué con eso la deuda de encontrar a mi hijo. Ahora que estoy muerta me ha dado tiempo para pensar y enterarme de todo. Ni siquiera el nido para guardarlo me dio Dios. Sólo esa larga vida arrastrada que tuve, llevando de aquí para allá mis ojos tristes que siempre miraron de reojo, sospechando que alguien me hubiera conocido a mi niño. Y todo fue culpa de un maldito sueño”
Juan Rulfo, 1996.


Los laberintos por los que a veces se mete el cuerpo pueden llevarlo a sumergirse en una ilusión infinita, de un sentimiento y otro y otro y otro hasta que la mente se pierde. ¿Mente o memoria? ¿Es lo mismo? Creo que si. La memoria corporal guarda todo y lo almacena, es la que nos permite sobrevivir -o hundirnos- ante ciertas circunstancias. ¿Cómo salir del círculo? Uno tiene derecho a sufrir no sé si sea parte de la vida, pero hay derecho a sentir y vivir al cuerpo doliente. También debe haber tiempo de disfrutar al cuerpo placenteramente donde la memoria corporal se activa y nos permite recordar la belleza de algunos actos, emociones y momentos. Pero regreso, cómo salir del círculo, o mejor aún cómo ser conscientes de los continuos retornos de la memoria, incluso, (ashh me acordé de Jodorowsky) cómo saber que por lo que estamos sufriendo es realmente nuestro y no de mi mamá, o papá o abuela, o tío abuelo o algún pariente lejano que ni conocí, (por eso hay que leer “Me pesan mis ancestros”). Siempre se dice “tu eres lo que tu mamá (ó X pariente) quiso ser” pero nunca decimos “sufres y lloras igualito a tu 'apa o tu 'ama y muy probablemente en ese llanto sumergido estemos buscando lo que otros ya habían iniciado a buscar. El asunto es: cuál es mi verdadera memoria ¿será el verdadero yo? ¿Cómo sería si me quitara a mis “ancestros” de encima? ¿mejor? Hay bueno ya … no sé cuando me vaya a contestar tantas preguntas…. Quizás este sea el inicio.

31 de julio de 2007

El arte del saber ver...

Porqué nunca podemos ver claramente las cosas que nos suceden en la vida, es decir, porqué tenemos que tardar tanto tiempo para estar consientes de las lecciones que la vida te da día a día y de las miles de veces que tu voz interna te grita las estas cagando güey!!!!! Ayer me di cuenta de los litros de saliva que he gastado hablando y hablando y hablando, incluso la garganta me ha dolido he somatizado mi propia angustia y desesperación por querer comunicarle a ciertas personas que quiero mucho que por favor NO LA CAGUEN MAS!!! que tomen la vida y la vivan de la manera más sencilla como sea posible, que la amen, que la disfruten, en fin que vivan pues y ya. Buda dice que tenemos la cabeza alborotada o llena de basura, hay que limpiarla para poder ver, mi maestro me decía lo mismo “No se confunda Susana y aprenda a ver” lo que pasa es que Susana es muy testaruda y cree que le puede resolver la vida a todo el mundo y de hecho lleva años y más años intentando cambiar CIERTAS VIDAS que nomás no cambian, claro! Pues cada quien cambia a su tiempo, a su ritmo, a su paso tal como nos ocurre a cada uno de nosotros. El chiste es que ayer algo le pasó a esta cabeza dura y por fin entendí que a pesar de toda mi concentración por decir las cosas lo más clarito posible, lo más acertadamente posible y lo más …este, ejem… como lo diré pues con corazón chinga pa´ que lleguen, palabras llegadoras pues: NO HA RESULTADO y fue cuando me dije claro! Yo no soy la salvadora de nadie y por tanto que cada quien haga lo que su chingada gana le guste o le venga mejor. Mi hermana siempre me ha criticado por decirle que cada quien es responsable de lo que cada uno de nosotros hacemos y que no hay de otra, por tanto ayer comprendí que cada quien tiene que tomar su vida y hacerse responsable de ella… yo de la mía y olvidarme POR FIN de andar queriendo resolver con mis palabras vidas ajenas, de cualquier manera todos tenemos y vivimos nuestro propio tiempo.

PD: todo lo guardo en mi memoria y en mi corazón.

24 de julio de 2007

Pa' recordar

Te llamé para decirte nos vemos en el museo del Estanquillo a las 4:30 hoy martes pero no te encontré, quizás no me escuchaste, quizás si pero no quisiste acudir a mi cita. Decidí darte tiempo era posible que anduvieras haciendo cosas importantes y simplemente no pudiste llegar a la hora que te pedí. Esperé en el café que está cerca del Palacio de Bellas Artes, me quedé un rato pensando en mil cosas, cómo sería mi vida de vieja, cómo sería mi vida dentro de 30 años y la imaginé cerca de una multitud de libros que me obsesionarían pero también serían parte de mi felicidad. Veía pasar y pasar a la gente mientras sentada en aquel café disfrutaba de un cigarro y un capuchino y pensaba, ya vendrá, ya vendrá. Nunca llegaste. Por eso decidí buscar un café Internet y dejar de elucubrar en mi cabeza sobre las cosas que quería decirte en cuanto te viera y heme aquí tratando de comunicarme contigo que se que me lees que se que estas ahí en donde quiera que estés.
He recordado esas caminatas por la ciudad más contaminada del mundo, he entrado a cuanta librería se me ha cruzado por el camino, he tratado de revivir mi vida, nuestras vidas por estos andenes tormentosos llenos de multitudes de miradas perdidas, mientras yo atenta a cada paso simplemente recuerdo. El olor, el ritmo de mi caminar, los lugares lo que tomé contigo, lo que vi lo que disfruté y lo que nunca entendí. Esta gran ciudad me vuelve a llenar una y otra vez de mí, de mis recuerdos, la sufro, la vivo y claro como algún día y como siempre la dejo.

¿Alguna vez has querido morder las paredes? Yo si.
Por amor
Por miedo
Por dolor
Por angustia
Por ti
Por mí
Por el tiempo, que no pasa y aunque pasa no me doy cuenta.
Por los míos que dejan de serlo poco poco.
Una vez pensé que si mordía una pared podría descargar todo lo que siento, todo lo que en estos días se me ha acumulado en el pecho. Casi estuve a punto de morder una me imaginé mis dientes encajados en la pared y tuve la sensación de que con eso podría expresar todo que llevo dentro.